Un ángel con alas
Aquella tarde
donde las nueves eran negras y el sol no había salido , el canto de los grillos
y el aullido de los perros acompañaban a una familia, que temía perder la vida de su ser querido el
más chiquitín de la casa aquella personita que alegraba la vida de la familia
Quicaliquín Rodríguez, ese angelito que apenas tenía 9 añitos y ya tenía sueños de ser piloto y pilotear los grandes aviones de la fuerza armada ;
quería ser militar como el hermano mayor; como olvidar ese domingo en el que
jugaba con todos sus amiguitos y primos, tal vez se estaría despidiendo y ya
sentía llegar su muerte.
Aquel lunes 26
de agosto del 2013 a las 23h00 marco la
vida de aquella familia que amaba a su niño querido, su madre Nancy nunca
olvidara ese lunes en el que, su niño su cuisito, como le decían con cariño
despertó una sola vez y nunca más volvió a despertar, solo alcanzo a decir mami
me duele la cabeza, te quiero y lentamente cerro sus ojitos, aquellos ojitos dormilones que parecía
guardar tristeza o un secreto que se lo
llevo a la tumba. La muerte de Jhilmar fue muy rápida, los doctores no pudieron
salvar la vida de ese angelito, que aún no disfrutaba la vida de ser joven tal
vez tener una enamorada o formar su familia.
Minuto a minuto,
hora tras hora, día a día el dolor de los padres aumentaba, que doloroso mirar
a su madre cuando la doctora anunciaba que su niño entro en coma, los recuerdos
le invadían, cuando iba con él a la escuela o ala bailo terapia que asistía por
la noche él le acompañaba y ahora le dejo sola con el corazón destrozado y lleno de heridas que solo el tiempo curara.
A lo lejos se escuchaba
una voz que decía la familia del niño Jhilmar la doctora les llama, Fernando y
Nancy dieron pasos rápidos y con ellos llevaban
una esperanza que la doctora le
diga su hijo salió del coma se va a recuperar, pero ese balde frio que les cayó
encima cuando la doctora anunciaba que su angelito ya tenía alas y que estaba
con Diosito, el niño acaba de fallecer. No
se cómo describir ese dolor inmenso que tenían sus padres, un mar de lágrimas
los rodeo.
El sonido del
teléfono anunciaba la muerte, del
hermano, del primo, del sobrino, del amigo, del vecinito y las lágrimas
acompañaban al sonido que todos sus familiares guardaran en su libro de la vida ; el 30 de Agosto a las 13h00 , se veía venir
una carrosa gris, que en su interior traía una cajita blanca de pureza que solo
un angelito como Jhilmar lo merecía llevar a su nueva casa en el que iba vivir para toda la vida, las lágrimas acompañaron a
este angelito a su nueva casa, oscura y profunda. La despedida fue muy dura
para la familia, que pena regresar a la casa sin su angelito que alegraba las
vidas de quienes lo rodeaban, un suspiro fue la despedida y en el corazón quedo
marcado para siempre la cara angelical de Jhilmar Fernando Quicaliquín Rodríguez.